Una librería Ler, diversifica su oferta de libros con papelería, libros de texto, prensa, revistas, juegos educativos y actividades culturales, convirtiéndose así en punto de encuentro para niños, jóvenes y adultos, creando espacios para el entretenimiento de los mismos.
Ler aporta una gestión centralizada de compras, evitando así al franquiciado las dificultades para hacerse un hueco entre las distribuidoras y editoriales y las constantes gestiones con las mismas.
